miércoles, 18 de octubre de 2017

Va de semáforos


Si por semáforos entendemos aparatos que regulan el tráfico mediante luces, el primero de ellos sería colocado frente al parlamento de Westminster, en la navidad londinense de 1868... Iba a gas y era manual, por lo que en pocos meses acabó explotanto y matando al guardia que lo manejaba.

Aquel viejo semáforo tenía únicamente dos colores, el verde y el rojo, y ya emitía alguna señal acústica, lo que constituía un indiscutible adelanto para su época.

Años más tarde ese incómodo pitido se sustituyó por una tercera luz de color ámbar, Fue en el Detroit de 1920, coincidiendo con las primeras multas para los que decidían no hacer caso del rojo...

Gracias a las mejoras del inventor Garret Augustus Morgan (curiosamente también fue el padre de la máscara de gas), el primer semáforo que podemos llamar moderno (Modelo T), fue instalado en Ashville (Ohio-USA) en 1914. Este ejemplar, el más antiguo del mundo si exceptuamos el intento fallido de Westminster, sigue funcionando hoy en día y resulta increíble que su bombilla aún no se haya apagado.

En la ciudad de Berlín se encuentra el semáforo más antiguo de Europa si seguimos obviando al de Westminster. Lo podemos ver en la fotografía superior, se encuentra en la concurrida Potsdamerplatz y regulaba -nada menos- que una antigua intersección de 5 vías.

Aunque del tema de los semáforos de Berlín ya hemos hablado en un post anterior, que podemos volver a ver pulsando aquí.

A todo esto… ¿sabe por qué se le llama semáforo al semáforo? El término viene de unión de dos palabras griegas; por un lado sema, que significa señal, mientras que foros quiere decir portador, por lo tanto la palabra semáforo significaría será algo así como “el portador de señales”.